EL
MUCHACHO Y LA FORTUNA
A
la orilla de un pozo,
sobre
la fresca hierba, un incauto mancebo dormía a pierna suelta.
Gritóle
la Fortuna:
-¡Insensato,
despierta!
¿No
ves que ahogarte puedes
a
poco que te muevas?
Por
ti y otros canallas
a
veces me motejan,
los
unos de inconstante
y
los otros de adversa.
¡Reveses
de fortuna
llamáis
a las miserias!
¿Por
qué, si son reveses
de
la conducta necia?
Félix María de Samaniego - España