EL MURMULLO DEL RÍO

 

 

I

 

Pienso que es mejor que sequen el río

 para que no se oiga tanto.

Es que su rumor no viene solo

sino que arrastra enormes troncos semisumergidos,

cadáveres silenciosos de criaturas extrañas,

el recuerdo oscuro de mi padre

que también batalla entre las espumas del olvido

y muchos más despojos de las tierras altas de la infancia

que yo veo pasar flotando lentamente

sin comprender del todo.

 

II

 

Es mejor que sequen el río

porque él corre a través de un territorio

casi borrado por la lluvia.

Un territorio que se aleja más y más,

ya casi sin cuerpo y sin peso.

III

 

La cantinela del río contra las piedras me engaña

 porque me habla de una tierra

donde no tengo que arrastrar con mi orfandad.

Los árboles, el agua, los otros niños,

todos son mi padre y mi madre.

Todos me llaman por mi nombre

en ese país verde y mojado.

IV

 

Cuando agobiado por el quebranto

 cierro mis ojos endurecidos de hombre,

vuelvo a escuchar el canto suave de ese río

que me susurra la palabra destierro.

 

V

 

Es por eso que pienso que es mejor que sequen el río,

para que no se oiga tanto su murmullo.

 

Samuel Jaramillo – Colombia

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