DISCRETO AMOR

 

 

Mi viejo corazón toca a una puerta,

mi viejo corazón, como un mendigo

con el afán de su esperanza incierta

pero callando lo que yo no digo.

Porque la que me hirió sin que lo advierta,

la que sólo me ve como un amigo

si alguna madrugada está despierta

nunca será porque soñó conmigo...

Y sin embargo, ante la puerta oscura

mi corazón, como un mendigo loco

va a pedir su limosna de ternura

Y cerrada otra vez, o al fin abierta,

no importa si alguien oye cuando toco,

porque nadie sabrá cuál es la puerta.

 

José Ángel Buesa

1