CON
LA SIMPLE PALABRA
Con
la simple palabra de hablar todos los días,
que
es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy
diciendo esta cosas que casi no son mías,
así
como las playas casi no son mar.
Con
la simple palabra con que se cuenta un cuento,
que
es la vejez eterna de la eterna niñez,
la
ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere
con la esperanza de nacer otra vez.
Con
simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
amor
que apenas llegas cuando te has ido ya:
Quien
perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues
la rosa se seca y el perfume se va.
Con
la simple palabra que arde en su propio fuego,
siento
que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las
estrellas no existen en las noches del ciego,
pero,
aunque él no lo sepa, lo iluminan también.
Y así,
como un arroyo que se convierte en río,
y
que en cada cascada se purifica más,
voy
cantando este canto tan ajeno y tan mío,
con
la simple palabra que no muere jamás!
José Ángel Buesa